30 noviembre 2004

LA DUDA

Abrió el expediente 11147. Cinco hombres y una decisión que por habitual, no dejaba de ser dramática. Una medida de gracia siempre es digna del buen gobernante, pero no eran estos tiempos de ser blandos, con la insurgencia llamando a cada puerta, cada vez más descarada. Por otro lado, se sentía viejo, y aquellas cinco caras magulladas estaban llenos de una vida que él, por escasa, sentía preciosa y envidiable. Se sentía un abuelo estricto pero misericordioso. Pero su propia historia como hombre duro y clarividente le esclavizaba. O quizás no. Quizás simplemente era esclavo de sus propias justificaciones.

Entro el mayordomo en el despacho: -¿Té como siempre, ilustrísimo?- La duda le asaltaba al viejo. –Esta vez tomaré un brandy- dijo con premeditada indiferencia para observar la reacción del lacayo. Pero éste ni se inmutó. Mientras volvía a la cocina, giró su sillón y miró a través de las ventanas los bosques nevados, contaminados de su guardia personal. Miró el reloj, miró la cara de esos hombres… La duda se había resuelto. Con la mano temblorosa del que sostiene la carga de la vida interrumpida, firmó suspirando las sentencias de muerte.

GIL DE BIEDMA y yo.

No sé muy bien la razón por la que llegó a mí. Pero la poesía de Jaime Gil de Biedma (1929-1990) me marcó. En este día, que ha conseguido romper mi compromiso con esta página, qué mejor compañía que una de las estrofas de su poesía que más me gustan. Buenas noches.

Para saber de amor, para aprenderle
haber estado solo es necesario.
Y es necesario, en cuatrocientas noches
-con cuatrocientos cuerpos diferentes-
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.

"Pandémica y Celeste", Del libro "Moralidades", que se encuentra dentro de la antología "Las personas del verbo", editorial Lumen, 1998. Recientemente se ha publicado la primera biografía de este autor, que puede encontrarse en cualquier libreria con cierta clase.

29 noviembre 2004

A LAS VISITAS DE BRASIL Y PORTUGAL

Uma saudação muito especial para as visitas procedentes de Brasil e Portugal. Sento muito não poder facilitar-vos textos em português, mas tentarei dedicar-vos espaços neste blog. Ángel.

28 noviembre 2004

BELLA CRÓNICA NECROLÓGICA

Ayer Lunes 26, festividad de S. Cayetano, en la Finca de Alto Cerro, sita en Zahara de los Jardines, falleció a los 98 años el benefactor, padre generoso de sus hijos, y porqué no decirlo, multimillonario Ilustrisimo Sr. D. Jose María Sáenz de Castañuelas. Su larga agonía, por penosa, no dejó de ser menos entrañable. Allí estaban su mujer actual, Conchita Heredia, junto a los tres hijastros de nuestro hombre: Miguel, Antonio, Laura y sus respectivas parejas, Isabel, Lucía y Marcos. Tambien no dejaron de asistirle en su lecho de muerte su anterior esposa, Dña María de los Campos Iterrabeuría y los cinco hijos que tuvo durante sus veintisiete años de matrimonio con D. José María, que como ya sabrán, y quizás no sea este el espacio adecuado, se separó cuando conoció en el Molino Rojo a Conchita, cincuenta años menor que él: Lisardo, Tristán, Borja, Helena María y Mercedes, así como sus respectivas parejas e hijos, el más pequeño de los cuales, Tontxito, de diez años de edad, tuvo que recibir asistencia psicológica ante el trance de la despedida de su entrañable abuelo. Tambien estuvieron en el dormitorio del Ilustrísimo Sr., acompañándole en su violenta agonía (dolorosamente expiatoria) sus veintinueve primos y setenta y dos sobrinos, así como sus cuarenta y siete criados, sus siete jardineros, sus dos meretrices, Nicolette y Laure, los veinticinco niños rumanos a los que apadrinó cuando visitó tan lejano país y sus caballos preferidos, Altivo y Pelotudo.
Como no podía ser de otra forma, alrededor de las diez de la noche, D. José María dio su último estertor. Qué duda cabe que murió en la más absoluta soledad.