11 septiembre 2005

MOMENTOS PARA SIEMPRE

No siempre estamos en los parques aunque sea nuestro hábitat natural para emborracharnos. A veces, cuando terminamos el botellón, también vamos a los bares del centro, bares de treintañeros nostálgicos de juventud en los que, pese a la diferencia de edad y su efecto deprimente sobre nosotros, al menos uno está escuchando a los Clash en lugar de la pachanga de turno. Algo así como cine de barrio versión bar de copas.

Cuando entramos en “Charming” sonaba Common People de Pulp. Por más machacada que esté en mis oídos la historia de Jarvis y su coleguita ricachona esta canción me pone de buen humor, tanto que incluso no me molesta que Alberto me haya dejado tirado por Sara y su carita de niña buena. Ha sido entrar en el bar, ver a Sara sola apoyada en la barra cual femme fatale y saber inmediatamente que el resto del noche iba a estar solo con mi copa asistiendo a un cortejo sexual del todo innecesario porque ambas partes saben que la otra quiere tema y lo quiere ya.

Todo el bar parece también sumido en un velado ritual de apareamiento en el que unos miran, otros de dejan ver y los más atrevidos, pasan a la acción movidos por el mantra It´s Friday, I´m in loooooveee de los Cure. Quizás por la vergüenza o el miedo al ridículo yo soy de los que mira con insistencia a una chica de unos treinta y tantos años, sentada en una mesa con un tipo que debe ser el marido, su peor pesadilla, o ambas cosas a la vez. Beben callados y sólo de vez en cuando se dirigen alguna frase que no entiendo porque no sé leer los labios, pero que debe de sonar como mañana tengo que acordarme de revisar el coche, últimamente se me calienta mucho. Ella de vez en cuando hace un repaso a todo el bar como buscando o huyendo de algo, y no sé porqué, aunque no sea exactamente mi tipo, no puedo dejar de mirarla y de imaginármela dormida a mi lado tras haberle hecho el amor.

En uno de sus abistamientos su mirada se cruza con la mía, y supongo que por el alcohol, en lugar de apartar la vista, que es lo que suelo hacer cuando alguien me mira a los ojos aunque sea por casualidad, me quedo mirándola un segundo y me sorprendo sacándole la lengua haciendo burla, como un niño pequeño hace a la amiga buenorra de su madre. Ella se ríe y baja la vista, un poco colorada. El tipo de repente mira hacia atrás buscando la causa de la gracia y yo pienso, sonrojado como ella, que ése ha sido nuestro momento para siempre y que, en cierto sentido, no ha habido tanta diferencia entre ese segundo de complicidad y la noche de pasión que preparan Alberto y Sara. Feliz, todo me parece posible de madrugada.

Al fondo del bar, a salvo de las cristaleras que dan a la calle, dos hombres se besan tímidamente pero con la carga de deseo que tiene, probablemente, el que es su primer beso en público. Y mientras suena This Charming man como banda sonora de aquel otro momento irrepetible, aquellos tipos me parecen los dos seres más bellos y frágiles del planeta.

08 septiembre 2005

QUE NO OS ENGAÑEN

Porque existe un pasado
de balas contra carne
Y un presente olvidadizo
De víctimas y verdugos
Que no os engañen las canas.
No sucumbáis al cinismo
de ciertos viejos amables,
risueños, sádicos abuelos
con tierra en los bolsillos
de las fosas que abrieron.

Ni hay locura en sus ojos
Ni perdón en sus pensamientos.
Las leyes de punto y final
No las votaron los muertos.


A Estrella, por su consejo.

07 septiembre 2005

EL MÉTODO ESPASMOS

¡RECUPERE GRATIS PARA SIEMPRE SUS ERECCIONES MENTALES!!
¿Cansado de que el día a día se la traiga floja?
¿Harto de que nada le ponga a cien en su vida?


No lo achaque al stress ni a la falta de tiempo

¡NO SE EMPALMA MENTALMENTE PORQUE OLVIDÓ COMO HACERLO!


No lo logrará con el cibersexo ni con los bares de carretera
No lo alcanzará con los deportes extremos
Ningún reality show podrá darle lo que usted necesita

SÓLO NUESTRO EXCLUSIVO MÉTODO GRATUITO PODRÁ AYUDARLO:

EL MÉTODO ESPASMOS


Testimonios:

Sara .G: Mi marido me satisfacía en la cama, pero mi vida en general carecía de emociones. Luego ví que no era su culpa, ni del trabajo, ni del stress. Era yo la que me estaba convirtiendo en una frígida mental y me estaba lanzando al abismo de las telenovelas y los concursos de telerrealidad. Hasta que llegó a mis oídos el método del Dr. Espasmos y desde entonces ¡ hasta mi marido dice que a su chuchi se la han cambiado!

Michael J.F: Al principio pensé que era cosa de la edad, pero veía por la calle a gente con cara de satisfecho mental y no entendía que hacían ellos que no haciera yo. Probé el puenting, el rafting y ¡hasta los casinos por Internet!. Hasta que descubrí el método del Dr. Espasmos y ahora me empalmo mentalmente muy a menudo.

¿NECESITA MÁS TESTIMONIOS? ¿O QUIERE SABER EN QUÉ CONSISTE EL EXCLUSIVO MÉTODO DEL DR. ESPASMOS?


Dr. Espasmos: Llevo años estudiando el comportamiento humano y llegué a la conclusión de que sólo hay una actividad que consiga mantener la líbido mental sana y vigorosa. Desde entonces me dedico a difundir gratuitamente mi descubrimiento. No hay dinero que compense la satisfacción de saber que estoy empalmando a millones de personas con un sencillo ejercicio:

¡CULTURIZARSE!

Bébase los libros de un solo trago
Sude escribiendo sus propios textos
Acuda a espectáculos de realidad musical.

ORGANICE ORGÍAS CULTURALES O ÚNASE A LAS QUE HAY

YA SON MUCHOS LOS QUE CONOCEN EL MÉTODO ESPASMOS. SÓLO TIENE QUE VER LOS CIENTOS DE CARTELES QUE HAY EN SU CIUDAD ANUNCIANDO ACTOS CULTURALES, LA CANTIDAD DE TIENDAS DE LIBROS Y MÚSICA INTERESANTES, LA CANTIDAD DE BLOGS CULTURALES QUE PROLIFERAN EN INTERNET.

VAMOS. NO TEMA Y LÁNCESE. LA FELICIDAD ESTÁ A UN PASO.
¡¡¡VOLVERÁ A CORRERSE DE GUSTO CON NOSOTROS!!!

04 septiembre 2005

TRAINSCADING

Me gusta ir con Cuco en tren. Sabemos ir todo el tiempo callados, cada uno a su bola, hasta llegar a Cádiz. Ambos apreciamos tanto el silencio a esas horas que incluso ejecutamos cada día un sofisticado plan para evitar que nadie pueda perturbarlo. Cuando llegamos a la estación, a eso de las seis y cuarto, nos quedamos escondidos hasta que sale el tren para ver en qué vagón se va a montar la poca gente que conocemos y que todavía nos habla. Así podemos, inmediatamente antes de la salida, subir al vagón en el que nos es más improbable tener que participar en una competición de frases circunstanciales, que es en lo que suele convertirse un trayecto en tren cuando tienes la mala suerte de topar con un conocido.

Hoy, sin embargo, no lo hemos conseguido. Cuando, alegres, nos disponíamos Cuco a sacar su walkman y yo a abrir mi libro para no volver a hablar hasta llegar a la estación de Cádiz, se nos sentó al lado Elena, que es una de esas personas que se levanta optimista por las mañanas, y por tanto, que charla por los codos. Cuco estuvo rápido, y al ver que mi cara se descomponía ante la visión de un conocido aproximándose, se puso los cascos y empezó a hacerse el dormido, con lo que yo, que estaba en situación de desventaja, tuve que respirar hondo, contar hasta cinco y resignarme a comerme el marrón de una hora con la Elenita de los cojones. Una puta hora con Elena y su monólogo.

-Qué pasa, Alberto, cómo andas.
-(jodido por tener que soportarte) Eh, bien, bien… aquí muerto de sueño, ¿y tu?
- Pues bien tío, pero reventada del finde. ¿Qué habéis hecho vosotros?
-(como si a ti te importara) Ehm, nada, lo típico, botellón y eso.
-Pues yo me fui el viernes a Córdoba al Medina Festival.
-Ah, ¿sí? (podías haberte quedado allí para siempre)
-Sí tío, estuvo de muerte. Tocaron los Medina Azahara, Rosendo, La Polla, Barricada…
-(todo un cartel) ¿Qué bien, no?
-Sí, además un ambientazo que te cagas. Un montonazo de gente y muy buen rollo, me fui con la Laura y el Juanca, sabes quienes son ¿no?
-(no) Sí, sí, de vista y tal, pero sí.
-Pues nada, con esa gente, muy bien. Llegamos a Córdoba a las seis de la tarde y blablablablablablablabla

Conecto el piloto automático. Síes y sonidos de aprobación tipo ¿ajá? que en la mayoría de los casos no son nada creíbles, pero que a gente como Elena se la suda porque lo único que quieren es soltar su rollo para no aburrirse. De todas formas, de un tiempo a esta parte creo que lo único que hacemos los seres humanos es soltarnos el rollo los unos a los otros sin que en el fondo nos importe nada más que nosotros y nuestro discurso. Es por la mañana y el turno es de Elena, pero probablemente si la pobre hubiese dado conmigo el sábado por la noche en el parque, ciego como un piojo, hubiera sido yo el que le hubiera dado la vara con mis pajas mentales.

-blablablablablablablablablablaba
-(piloto automático) Sí.
-¿Que sí? ¿Y eso? ¿Qué es lo que ha pasado?
-…..

Mierda. Esta técnica es como la ruleta rusa, un sí o un no fuera de lugar y la cagas. No me va a quedar más remedio que prestarle atención. No me importa una mierda ni su vida ni sus milagros, pero qué le vamos a hacer, la chavala no es mala gente y además es la única que nos pasa los apuntes. En cualquier caso, me cambiaría por Cuco. El cabrón sigue haciéndose el dormido y de vez en cuando esboza una sonrisilla burlona tipo –jódete-he-estado-más-rápido-que-tú- mientras el paisaje parece que se ralentiza, que se esfuerza en que el tren no llegue a Cádiz antes de su hora. Amanece en la bahía, con las salinas estancadas y los astilleros agonizantes. Todavía no ha empezado el día, pero creo que ya quiero que se acabe.